Cada juguete tiene una función específica, es decir, cada juguete está pensado para estimular una de las zonas erógenas más sensibles y satisfactorias de cada mujer y de cada hombre.
Su precio: 16,50€

La fantasía sexual de cualquier mujer.
Lenguas SÓLO lenguas, independientes de un cuerpo, realizadas y pensadas simplemente para proporcionar PLACER, blandas y de tacto suave.
Deja que tu pareja presione un simple botón y las lenguecillas comenzarán a rodar por cada uno de los centímetros de tu piel, no te resistirás y para mayor sensualidad déjate masajear por un delicado lubricante haciendo así más real este juego erótico, notándolas suaves y húmedas, notándolas descender a un lugar escondido, ese lugar que solo se deja ver y acariciar en momentos como este, ese lugar en el que pensaban cuando comenzaron al leer el texto ;) .
Lourdes.
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Publicado el 24 julio 2011 por Fat
Está dispuesto las 24 horas, no pone pegas a nada, y jamás tendrá un gatillazo. El orgasmo está garantizado. Y no se trata del amante perfecto, pero se le asemeja. Porque el vibrador puede ser un gran amigo en tiempos de «necesidad» o bien para tener las primeras experiencias con el propio cuerpo y conocer mucho mejor lo que nos gusta y lo que no. Tanto es así que el 53 por ciento de las mujeres y el 45 de los hombres de entre 18 y 60 años los utiliza. Lo dice el primer estudio elaborado al respecto, realizado en
Emmanuele Jannini, miembro del comité científico de
No obstante, hay casos en los que sí se corre riesgo de no poder deshacer el influjo del juguete de silicona: descartar al partenaire. De hecho, semejante marginación puede hacer que el placer disminuya y que la fémina termine un tanto frustrada. «El riesgo se da cuando se prefiere la masturbación a las relaciones sexuales. Cuando una muchacha en una situación estable que ama a su compañero decide usar el dildo en vez de a la pareja. Esto sí debe ser considerado un peligro de desarrollar un comportamiento disfuncional», explica.
Para la sexóloga Ana Mercedes Rodríguez «es posible que ocurra. Si uno no logra complicidad con el otro, una comunicación sincera sobre lo que le gusta y lo que no, es por algún problema en otras áreas que se deben trabajar para que aprendan a abandonarse el uno en el otro». Aunque la experta matiza que la problemática no tiene por qué estar determinada, como algunos piensan, por malas experiencias, por ejemplo, en la iniciación sexual. «Para mucha gente las sesiones primigenias de la sexualidad genital son bastante nefastas y no supone un trauma. Muy sola debe sentirse la persona para recurrir siempre a un vibrador».
Otro de los riesgos que recientemente salió a la luz los materiales con los que se fabrican. Dinamarca y Alemania se han hecho eco de los supuestos peligros de un compuesto químico empleado para dar flexibilidad, como los ftalatos. Pese a no haberse confirmado científicamente,
**Publicado en "

En palabras de su autora, «este libro es para que todas las personas piensen, como yo, que el sexo es bueno, divertido, nada vergonzante y tan necesario que debería, con sus juguetes y alicientes, estar subvencionado por
Bolas chinas, columpios del amor, hierbas afrodisiacas, margaritas vibradoras y traviesos conejitos se pasean por estas páginas que recorren la loca historia de los juguetes eróticos desde Adán y Eva. Todo el mundo, en todas las épocas, ha buscado el éxtasis, esa «explosión corporal –dice Karmele Marchante– que nos transporta a un lugar que cada vez distinto y, por tanto, inacabable». Pero para ello se necesita disponer de tiempo y ganas, ansias de saborear lo desconocido, reinventar lo visto y rehacer todo de nuevo soñando con las sorpresas que nos aguardan. El sexo, así concebido, se convierte en un limbo feliz.
El triángulo amor-sexo-juguetitos se despliega aquí ante los ojos de los lectores a través de una serie de atractivas historias que cualquiera puede vivir si se empeña en ello.



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